Dreaming Granada. Dreaming the smell of wood and guitars

DANIEL GIL DE AVALLE: MADERA COMO AROMA DE UN SUEÑO, Dreaming Granada, soñadores, Granada, flamenco,

Dreaming Granada se ha acercado a hablar con un artesano de Granada; en concreto con un guitarrero, que no guitarrista, que también es luthier. Cabeza despejada, mirada viva y despierta; bata blanca, como la del doctor que atiende a sus pacientes con precisión de cirujano; manos fuertes, entrenadas con horas de serrucho y lija; y voz grave y sonora, que podría usar de clave para afinar los instrumentos que de modo artesano elabora y restaura: Daniel Gil de Avalle, nos recibe en su establecimiento de Plaza del Realejo con una sonrisa, mientras termina de embalar un violín antiguo  restaurado y listo para la entrega.

El establecimiento está dividido en dos partes bien diferenciadas: una para la atención al público, en la que hay una mesa que hace las veces de mostrador desde el que atender a los clientes y que cuenta con una exposición de los instrumentos de cuerda que tiene a la venta; y otra, a la que se accede a través de un dintel sin puerta, que da al taller donde trabaja con las diferentes maderas, del que me llama la atención el acierto de mostrarse a la calle a través de un enorme escaparate por el que los viandantes pueden verlo mientras realiza su trabajo.

Saluda con mano firme y mira a la cara mientras lo hace. No tarda en demostrar su enorme locuacidad y lo invitamos a continuar nuestra charla mientras sigue con su faena en el taller, donde trabaja en una guitarra a la que pone pequeñas piezas de madera con cola.

Aroma a sueño

P – Daniel, ¿cómo se inicia en el oficio de guitarrero?

R – ¡Por una mujer!—Exclama de modo teatral con la certeza de que así capta toda nuestra atención. —Por influencia de una de mis hermanas, que es soprano, decidí estudiar violín y piano en el Conservatorio de Música. En el colegio llegó el momento de ir al viaje de estudios y mi padre me dijo que si quería ir tendría que ver el modo de pagarme el viaje. En aquel momento me gustaba mucho una niña y yo tenía que ir, así que me ofrecí a arreglar el piano de una vecina, una mujer mayor, y con ese dinero que gané pude irme de viaje de estudios —dice con la sonrisa de quien está orgulloso de haber conseguido lograr su propósito.

P- ¿Tras aquella experiencia se dedicó a arreglar instrumentos?

R- No, para nada. Me fui a Madrid a seguir mis estudios de música, pues yo pretendía dedicarme a la música, pero poco a poco me di cuenta de que me fijaba más en los instrumentos. Me dedicaba a arreglar los instrumentos de mis compañeros y mis profesores de estudios; fue un aprendizaje autodidacta. Más tarde he hecho cursos en el extranjero, pues en España el oficio de luthier casi no existe. Pero siempre se trató de una actividad que hacía por afición.

Al terminar mis estudios me contrató una empresa multinacional para trabajar en Granada. Me iba muy bien a  nivel económico y hacía bien mi trabajo, pero me di cuenta de que no era feliz.  Decidí dejar la seguridad económica que me proporcionaba mi empleo y comencé a trabajar en el taller del mejor guitarrero de Granada. Mientras trabajaba en mi anterior empleo pasaba a menudo por allí y me encantaba su aroma a madera.  Fíjate que muchos perfumes de hombre tienen esencia de madera. —Daniel toma un trozo de madera de un estante y le da un par de pasadas con la lija— ¡Huele! Es madera de ciprés. —Acerco mi nariz, cierro los ojos y me siento de pronto en plena sierra: huele a campo, a naturaleza. Sonrío y me dice —Cada madera tiene su propio aroma.

Aroma a sueño

P- ¿Cuándo decide montar su propio taller?

R- Estuve más de 15 años junto a mi maestro, en ese tiempo aprendí mucho sobre este oficio de artesanía. Y sentí llegado el momento de establecerme por mi cuenta, de modo que me instalé aquí. Con el tiempo decidí dedicarme en exclusiva a la construcción de guitarras, aunque vendo todo tipo de instrumentos de cuerda y me dedico a su restauración, como es el caso del violín que me habéis visto embalar para enviarlo a su propietario.

P- Hemos llegado a usted a través de su página web y por los méritos y premios que atesora. Se le ve un perfil diferenciado del clásico guitarrero de Granada. ¿Puede deberse a su formación anterior o a su experiencia al trabajar con una multinacional?

R- No lo creo, desde luego que algo puede ayudar esa experiencia y haber hecho cursos de marketing, pero lo que me motiva es la necesidad de poner en valor el patrimonio cultural y artístico que poseemos. Granada es el principal lugar del mundo en la construcción de guitarras y corremos el riesgo de perderlo. Como ocurre con otro tipo de artesanía, es una conocimiento que se transmitía de padres a hijos. Se tardan años en aprender a hacer una guitarra. Ahora, con los fondos que llegan desde Europa para proteger el flamenco como parte de nuestro patrimonio cultural, se está avanzando en ese terreno. Yo mismo fui llamado como EXPERTO REDACTOR DEL CERTIFICADO PROFESIONAL DE INSTRUMENTOS DE CUERDA, pues hay que sentar las bases sobre las que normalizar este oficio y adecuarlo a los tiempos que corren; cualquiera que se pone a hacer guitarras no puede ser llamado guitarrero; antes ha de pasar por unos controles y normas establecidas; con esto se busca proteger y poner en valor el oficio.

Aroma a sueño

P- Hemos observado que tiene importantes reconocimientos por su labor…

R- Así es, mi obra forma parte del Museo de Andalucía; tengo el certificado como Maestro Artesano;Finalista a Mejor Producto en los Premios Nacionales de Artesanía; el Premio Della Robbia a la Labor Artesana; y el Premio Andalucía Sí, es calidad.

P- El hecho de que disponga de página web y que ofrezca diversos servicios a través de la misma es algo que lo diferencia del resto de guitarreros.

R- Estamos acostumbrados a que sea la gente la que venga a nosotros, pero no todo el mundo va a pasar por la puerta de tu taller. Hasta aquí vienen personas de todas las partes del mundo a través de la web. Incluso vienen periodistas de diferentes países para que les hable de la guitarra y del oficio de guitarrero; como dije antes: es el mejor modo de poner en valor nuestro patrimonio y así lograr que no se pierda.

Aroma a sueño

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